domingo, 3 de mayo de 2009

GENES ASESINOS

Conexión Porteña –Artículo 48

Genes asesinos


El gen argentino. Así se llamaba un programa de tv que hasta hace no mucho veía aire por Telefé. Si le creemos, no al programa, pero al menos al título del mismo, habrá que pensar que sí, que efectivamente existe un gen que nos identifica a aquellos que nacemos en esta parte del mundo. ¿De qué está compuesto? ¿Qué lo nutre? ¿De dónde viene el gen argentino? Y más importante aún: ¿hacia dónde nos lleva? ¿Será el gen argentino un viaje de ida? Si nos guiamos por la forma que se conduce y que se ha conducido este país, habría que aceptar que el nuestro es un gen, sino suicida, con una alta dosis de auto-destrucción. Y ya que nombramos la palabra auto y estamos hablando de conducir, me atrevería a arriesgar que el gen argentino se consiguió juntando el ADN de Jack el Destripador y el de Pierre Nodoyuna. Ni siquiera hace falta saber manejar para comprobarlo. Sólo limitarse a intentar cruzar una calle cualquiera. Como prueba viviente, más bien sobreviviente, de ello, se encuentran mi mujer y mis hijos. Cada vez que se les ocurre la loca idea de salir a la calle, aunque sea para comprar un poco de pan, se ven inmersos en una película de acción que poco tiene que envidiarle a la saga de Indiana Jones. Y es que no alcanza con cruzar por la esquina, ni con seguir las rayas blancas con la obsesión de un neurótico compulsivo. Ni siquiera con esperar a que el hombrecito del semáforo se ponga más verde que el increíble Hulk. Al dar dos pasos sobre el asfalto, decenas de bólidos infernales giran y se arrojan sobre todo impávido transeúnte que tenga la osadía de desafiarlos. Al fin y al cabo es una cuestión de pedales. ¿Qué impulsa a los conductores a apretar el acelerador en vez del freno? Pareciera que frenar es sinónimo de idiotez, de lentitud, de impericia. Y ni siquiera un cochecito de bebé o una mujer con un niño en brazos impiden que estos tipos “audaces” se tiren de cabeza sobre el acelerador. Hay que conducir rápido, hay que vivir rápido. Y claro, hay que matar rápido también. Uno podría abogar por un poco de lógica, por algo de razocinio. Pero entonces recuerdo las palabras de uno de estos intrépidos descerebrados al frenar como una bestia a apenas un par de centímetros de mi familia. Ante las quejas de mi mujer, que acababa de ver pasar su vida a 270 kms por hora, el amo y señor de las calles le espetó: “¿De qué te quejás sino te pisé? ¡La concha de tu madre!”. De haber estado allí, los genes argentinos que corren por mis venas probablemente me hubieran poseído y hoy estaría escribiendo estas líneas desde la cárcel de Devoto. Nace, se impulsa, se impone una reflexión. ¿Todo está en los genes? ¿Estamos predestinados a ser así, a perdernos en la autopista del infierno? Ruego que así no sea, que algún día encontremos el antídoto que nos cure de tanta velocidad idiota. ¡Paren los genes que me quiero bajar!

EL SEPTIMO ARTE Y LOS 7 PECADOS CAPITALES

EL SEPTIMO ARTE Y LOS 7 PECADOS CAPITALES

CUANDO EL CINE ES PECADO

Con Pecado Concebido

Gula, Avaricia, Lujuria, Ira, Soberbia, Pereza y Envidia. Tan antiguos como la misma humanidad, los 7 Pecados Capitales nos han acompañado desde el comienzo de los tiempos. Se podrá discutir si fue la Gula o la Lujuria lo que impulsó a Eva a morder la manzana prohibida, pero el orden de los pecados no altera el producto. La Ira de Dios no se hizo esperar (no iba a ser justo Él quien se privara de utilizar los 7 Pecados) y Adán y la propia Eva fueron despedidos del Paraíso con una Soberbia patada en sus partes más íntimas. Así nacimos, y así seguimos naciendo. Hijos del pecado. El arte no podía quedarse al margen de temas tan pertinentes. Se ocupó de ello largo y tendido Dante Alighieri en su “Divina Comedia”. Incluso El Bosco nos dejó su particular interpretación de los 7 Pecados Capitales en una de sus pinturas más reconocidas. Pero si hay un arte que no ha dejado de pecar con el tema, ese es el cine. Las razones pueden ser muchas. Quizá simplemente se deba a que hablan de lo prohibido. Quizá porque allí, en los famosos 7, anidan todos los deseos, miedos y miserias del ser humano. O tal vez sólo sea culpa de una cuestión de numerología. El cine, como 7º arte, estaba destinado a unirse en “sagrada comunión” con los 7 Pecados Capitales. Matrimonio magnífico y fructífero que nos ha dejado infinidad de obras maestras. Películas que en la mayoría de los casos no se ocupan de un solo Pecado Capital sino de varios. Claro, porque si es cuestión de pecar, ¿para qué vamos a andar eligiendo, no? El ejemplo más evidente de película pluripecadora es la genial “Se7en. Pecados Capitales” de David Fincher (El Club de la Pelea, La Habitación del pánico). En este filme de culto del año 1995, Brad Pitt y Morgan Freeman son dos detectives pasados por agua que deben atrapar a un asesino en serie que tiene a los Pecados Capitales como leit motiv de su existencia. Pero es menester en este informe seleccionar aquellas películas que, a nuestro soberbio entender, se han ocupado de algún Pecado Capital como ninguna otra lo hizo. Películas que lleven ese pecado como fuerza motriz de su narración. Como guía espiritual en cada uno de sus fotogramas. Tal vez más de un lector se sienta preso de una Ira feroz al ver las películas que han quedado afuera de nuestra lista. Si así fuera, pedimos perdonen nuestros pecados. Y es que somos pecadores, lo llevamos en los genes, en el celuloide que corre por nuestras venas, en la manzana de Eva y la patada de Dios. De Dios, que creó al mundo en 6 días y el séptimo descansó. Y otra vez el ¿bendito? siete. Como las vidas de un gato, como los colores del arco iris. Pero no es de colores ni de gatos el menú que se ofrece en esta carta. 7 Pecados, 7 Películas: EL PLATO DEL DÍA.











LISTA DE PECADOS Y PELÍCULAS RECOMENDADAS

LAS 7 PELÍCULAS CAPITALES


GULA (Latín, gula)
PECADO RELLENO

Se identifica como el consumo excesivo de comida y bebida, aunque en el pasado cualquier forma de exceso podía caer bajo la definición de este pecado. Marcado por el consumo excesivo de manera irracional o innecesaria, la gula también incluye ciertas formas de comportamiento destructivo. De esta manera, el abuso de substancias o las borracheras pueden ser vistos como ejemplos de gula.

PELÍCULA RECOMENDADA:

LA GRAN COMILONA (LA GRANDE BOUFFE, 1973) de Marco Ferreri con Marcelo Mastroianni, Philipe Noiret, Michel Piccoli y Ugo Tognazzi.

Fue abucheada por el público en el Festival de Cannes pero poco tiempo después se llevaba el premio de la Crítica Internacional. Esta comedia trágica y cruda (o cocida) cuenta la vida de 4 amigos (los inigualables Mastroianni, Noiret, Piccoli y Tognazzi) que han perdido el gusto de vivir. Y es por ello que deciden dar rienda suelta a sus paladares tomando la decisión de comer hasta morir. Lo que se diría un suicidio gastronómico. Nunca, ni antes ni después, se ha visto tamaña cantidad de gula en una pantalla.

EL DATO
Al recibir el premio F.I.P.R.E.S.C.I., el director Marco Ferreri también se llevó una yapa en forma de “homenaje” culinario: le reventaron una torta de crema en la cara.

Frase Célebre:
Michel (Piccoli), frente a una cabeza de buey: “To be or not to be”.


OTRAS PELIS GLOTONAS:

-ADIÓS A LAS VEGAS (LEAVING LAS VEGAS, 1995) de Mike Figgis con Nicolas Cage y Elizabeth Shue (Ganadora de un Oscar)
Nicolas Cage se toma la vida en esta película. De hecho, se la toma hasta morir. Y para semejante suicidio beodo elige como compañera a la deliciosa Elizabeth Shue. Por su papel de prostituta Elizabeth recibió una nominación al Oscar. No pudo festejar porque ese año el premio se lo llevaría Susan Sarandon. Y Nicolas, aunque sí ganó el Oscar, tampoco pudo brindar. Ya se había chupado todo antes.

-TRAINSPOTTING (1996) de Danny Boyle con Ewan McGregor y Robert Carlyle. (Nominada al OSCAR al mejor Guión)
Comportamiento destructivo, consumo excesivo, abuso de substancias. La definición de Gula podría basarse en esta película de ritmo frenético que marcó un quiebre en el cine de los noventas. Y que impulsó al estrellato a Obi Wan McGregor.

Frase Célebre:
Renton (McGregor) “bajando línea” al comienzo del film: “Choose life. Choose a job. Choose a starter home… But, why would anyone want to do a thing like that?”.











AVARICIA (CODICIA) (Latín, avaritia)
¡MI TESORO!

"Avaricia" es un término que describe muchos otros ejemplos de pecados como deslealtad, traición deliberada, sobornos, etc. También se relaciona a la Avaricia con la Codicia en el sentido de la búsqueda y acumulación de objetos, robo y asalto, especialmente con violencia, engaños o la manipulación de la autoridad.


PELÍCULA RECOMENDADA:

AMBICIONES PROHIBIDAS (THE GRIFTERS, 1990) de Stephen Frears con John Cusack, Anjélica Huston y Annette Bening (Nominada a 4 Oscars, incluyendo mejor dirección)

Película de estafadores y estafados. De robo, violencia y muerte. ¿Hay algo peor que traicionar a tu propia madre? Sólo hacerle lo mismo a un hijo podría ser comparable. Ambas cosas suceden en esta gran película del inglés Stephen Frears, magistral director de las recordadas Relaciones Peligrosas y Alta Fidelidad (donde volvería a convocar a John Cusack) entre muchas otras.

FRASE CÉLEBRE:
Una vecina a Lilly Dillon (Huston), refiriéndose a su hijo Roy (Cusack): “¡Podría ser un gran congresista!”


OTRAS PELIS DE TREPADORES:

-WALL STREET (1987), de Oliver Stone con Michael Douglas y Charlee Sheen.
Después de ocuparse de Vietnam en “Pelotón”, Stone decidió que era buen momento para meterse con otro tipo de jungla, la de cemento. Aquí todo delito es válido con tal de llegar a la cima. Charlee Sheen repite protagónico con Stone pero el Oscar se lo terminó llevando Douglas por su brillante composición del malísimo Gordon Gekko.

Frase Célebre:
Gekko (Douglas) al todavía incorrupto Bud Fox (Sheen): "Greed, for lack of a better word, is good."


-NETWORK (1976) de Sidney Lumet con Faye Dunaway, Peter Finch, William Holden y Robert Duvall (GANADORA DE 4 OSCARS)
“Todo por el ráting” podría haberse titulado esta verdadera obra maestra y no hubiera sido un desatino. Si alguien tiene dudas sobre las cosas que son capaces de hacer los productores de TV por subir la audiencia, no se pierda esta película.
Trivia: Peter Finch falleció luego de filmar la película y se convirtió en el primer actor en ser galardonado con el Oscar al mejor actor principal de forma póstuma.

Frase célebre:
Howard Beale (Finch) gritándole de forma ininterrumpida y desquiciada a la audicencia: "I'm as mad as hell, and I'm not going to take this anymore!"





LUJURIA (Latín, luxuria)
PECADO MORTAL
La lujuria es usualmente considerada, el pecado que incluye pensamientos o deseos obsesivos o excesivos de naturaleza sexual. La lujuria insatisfecha puede llevar a compulsiones sexuales o sociológicas y/o transgresiones incluyendo (pero no limitadas a) adicción al sexo, adulterio y violación.


PELÍCULA RECOMENDADA:

ÚLTIMO TANGO EN PARÍS (ULTIMO TANGO A PARIGI, 1972) de Bernardo Bertolucci con Marlon Brando y María Schneider. (Nominada al OSCAR al mejor Director y al mejor Actor)

El mismo año de su labor monumental en EL PADRINO (que le valió su segundo OSCAR) Brando se metió en la piel de Paul, un americano viudo en París. Su mujer acaba de suicidarse y Paul no encuentra mejor forma de exorcizar su dolor que apropiarse del alma (y sobre todo del cuerpo) de Jeanne, una francesita que se presume inocente. Decir que lo de Brando es Lujuria es decir muy poco, lo menos que hace es arrojarle a la pobre franchuta una rata muerta sobre su cuerpo desnudo. La escena de la manteca es uno de los momentos más “eróticamente famosos” de la historia del cine.

FRASE CÉLEBRE:
Paul (Brando), momentos antes de hincarle el diente a Jeanne (Schneider): “No names here”


OTRAS OBRAS ZARPADAS:

-EL DECAMERÓN (1971) de Pier Paolo Pasolini.
Basado en el célebre libro de Boccaccio del mismo nombre. No es raro que un provocador como Pasolini eligiera como fuente de inspiración un libro que estuvo prohibido por la inquisición. De los 100 cuentos que componen el relato original, Pasolini eligió 10, claro, las 10 historias más eróticas y perversas.

-LOLITA (1962) de Stanley Kubrick con James Manson y Peter Sellers
Lolita y sus anteojos negros en forma de corazoncitos. Lolita y ese chupetín en sus labios. Lolita con su bikini roja descansando al sol. Es lógico, el pobre Manson sucumbe ante Lolita. Pero Lolita es su hijastra, y tiene unos tiernos… ¡14 añitos! El morbo está servido.
La innecesaria remake que dirigió Adrian Lyne en 1997 no merece mayores comentarios.
Trivia: Por primera y única vez, el mismísimo Vladimir Nabokov realizó la adaptación de una novela suya a guión cinematográfico. Y recibió una nominación al Oscar por su labor.



IRA (Latín, ira)
EL FUEGO DE LA VENGANZA
La ira puede ser descrita como un sentimiento descontrolado de odio y enojo. Estos sentimientos se pueden manifestar como una negación vehemente de la verdad, tanto hacia los demás como hacia uno mismo, generando impaciencia con los procedimientos de la ley y el deseo de venganza fuera del trabajo del sistema judicial (llevando a hacer justicia por sus propias manos). Las transgresiones derivadas de la ira están entre las más importantes: homicidio, asalto, discriminación, etc.

PELÍCULA RECOMENDADA:

TAXI DRIVER (1976) de Martin Scorsese con Robert de Niro, Jodie Foster, Harvey Keitel. (NOMINADA A 4 OSCARS, GANADORA DE LA PALMA DE ORO EN CANNES)

Travis Bickle (Robert de Niro en una de sus magistrales colaboraciones con Scorsese) es un ex combatiente de Vietnam que conduce un taxi para ganarse la vida. Pero el mundo no es como a Travis le gustaría que fuera. Las calles de Nueva York están podridas y nadie hace nada. Y sólo quedan él y su Magnum 45 para impartir justicia.

FRASE CÉLEBRE:
Travis (De Niro), a su propia imagen reflejada en el espejo: “You talkin´ to me?”


OTRAS DE ARMAS TOMAR:

-UN DÍA DE FURIA (FALLING DOWN, 1993) de Joel Schumacher con Michael Douglas y Robert Duvall.
¿Quién que no haya estado en un embotellamiento no dijo alguna vez: “¡Ma sí, me voy a la m…!”? Para William Foster (Michael Douglas) del dicho el hecho no hay ningún trecho. Deja el coche en medio de la ruta y comienza un raid furioso con sed de venganza por la ciudad de Los Ángeles. Y… ¡Ay del que ose ponerse en su camino! El lema del bueno de William es algo así como: “Si sentís que el mundo se pone contra vos, agarrá al mundo, y reventalo a patadas”.


-EL VENGADOR ANÓNIMO (DEATH WISH, 1974) de Michael Winner con Charles Bronson.
¿Qué harías si violan a tu hija y asesinan a tu mujer? Si sos Charles Bronson no hay duda alguna, cazás un chumbo y empezás a bajar tipitos como en un video game. Y si no te alcanza una película pa desquitarte, bueno, ahí tenés la 2, la 3, la 4… Insert coin.

Trivia: si miran detenidamente a los freaks que atacan a la feliz familia de Bronson, descubrirán que uno de ellos no es otro que el espigado Jeff Goldblum (La Mosca, Jurassic Park) en su primer bolo cinematográfico.



SOBERBIA / ORGULLO (Latín, superbia)
YO, EL MEJOR DE TODOS
El orgullo es considerado el original y más serio de los Siete Pecados Capitales, y de hecho, es también la principal fuente de la que derivan los otros. Es identificado como el deseo de ser más importante o atractivo que los demás, evitando halagar a los otros.
PELÍCULA RECOMENDADA:

El CIUDADANO (CITIZEN KANE, 1941) de Orson Welles con Orson Welles y Joseph Cotten. (OSCAR AL MEJOR GUIÓN)

Con apenas 25 años, Orson Welles filmó la que es considerada por muchos como la mejor película de la historia del cine. “El Ciudadano” cuenta la vida de Charles Foster Kane, un magnate que acumula tanto poder como enemigos y termina aislado del mundo. “Rosebud” es lo que dice antes de morir. Y el secreto de lo que significa esa palabra se lo lleva con él a la tumba. Ser el mejor en todo, no es necesariamente lo mejor que nos puede pasar.

Frase célebre:
Charles F. Kane (Welles) soltando la bola de su pasado: “Rosebud”

OTRAS PELÍCULAS SOBERBIAS:

-PETRÓLEO SANGRIENTO (THERE WILL BE BLOOD, 2007) de Paul Thomas Anderson con Daniel Day-Lewis y Paul Dano (GANADORA DE 2 OSCARS)
Además de darle un merecidísimo segundo OSCAR al gran Daniel Day-Lewis, Petróleo Sangriento cuenta vida y obra de Daniel Playview (encarnado por su tocayo Day-Lewis). Este magnate del petróleo que se hizo a sí mismo, es incapaz de valorar a nadie, ni siquiera a su propio hijo. Y si te invita a jugar al Bowling… Pensátelo dos veces.

-EL OCASO DE UNA VIDA (SUNSET BOULEVARD, 1959) de Billy Wilder con Gloria Swanson y William Holden. (GANADORA DE 3 OSCARS)
Norma Desmond (una insuperable Gloria Swanson en un papel con tintes autobiográficos) fue una gran estrella de Hollywood en la época del cine mudo. Pero le es imposible aceptar que ya no lo es. Y te convencerá de ello aunque tenga que matarte. Obra maestra de uno de los más grandes de todos los tiempos.
Frase célebre:
Desmond (Swanson) a Joe Gills (William Holden): “¡Yo soy grande! Son las películas las que se han vuelto pequeñas.”

ENVIDIA (Latín, invidia)
¿CELOSO YO?
Como la codicia, la envidia se caracteriza por un deseo insaciable, sin embargo, difieren por dos grandes razones. Por un lado, la codicia está asociada con los bienes materiales, mientras que la envidia puede ser mucho más abarcativa. Y por otra parte, aquellos que cometen el pecado de la envidia desean algo que alguien más tiene, y que ellos creen ser más dignos de poseer.

PELÍCULA RECOMENDADA:

AMADEUS (1984) de Milos Forman con Tom Hulce y F. Murray Abraham (GANADORA DE 8 OSCARS INCLUYENDO MEJOR PELÍCULA)

En este inmenso filme del genial Milos Forman (Atrapado sin salida, Man on the Moon) conocemos la historia de Mozart a través de los ojos de Salieri. Unos ojos cargados de tanta admiración como desprecio. De tanto amor como odio. Amadeus es más que la historia de Mozart. Es la historia de uno de los más grandes envidiosos de todos los tiempos. Sino del mayor.

¿PREMIO CONSUELO?
Al menos en la entrega de los OSCARS Salieri (F. Murray Abraham) tuvo su revancha y le birló el premio de actor protagónico nada menos que a Mozart (Tom Hulce)

Frase Célebre:
Amadeus (Hulce) ante el Emperador José II (Jeffrey Jones): “Yo soy vulgar. Pero os aseguro que mi música no lo es”



OTRAS QUE PROVOCAN ENVIDIA:

-“ENVIDIA” (ENVY, 2004) de Barry Levinson con Ben Stiller, Jack Black, Rachel Weisz.
Jack Black se convierte en multimillonario con un invento completamente bizarro: un vaporizador que desintegra la caca de perro. Lo primero que hace con tremenda cantidad de dinero es montar una mansión a todo despilfarro, justo frente a la casa de su amigo de toda la vida. El amigo no es otro que Ben Stiller, que ante el éxito de su vecino ve su vida gris virar hacia un negro desolador. Si lo del vaporizador de popó era bizarro, imaginen a Stiller matando el amado caballo blanco de Black con un arco y una flecha. La envidia todo lo puede.

-MI VIDA ES MI VIDA (WELLCOME TO THE DOLLHOUSE, 1995) de Todd Solondz con Heather Matarazzo.
Película con la que se dio a conocer el mega independiente Solondz (Happiness). A la adolescente que compone de manera brillante Matarazzo nada le sale bien. En el colegio la insultan, la escupen y le tiran de todo. Pero lo peor está en su casa: una hermanita perfecta que su familia ama con entera devoción. Imperdible la escena de Matarazzo sosteniendo un martillo junto a la cama de su hermana dormida.






PEREZA (Latín, acidia)
Yo, no quiero trabajar
La pereza es la incapacidad de aceptar y hacerse cargo de la existencia en cuanto tal. La simple “pereza”, más aún el “ocio”, no parecen constituir una falta. Por ello se utiliza mayormente el concepto de “acidia”. Tomado en sentido propio es una “tristeza de ánimo” que nos aparta de las obligaciones espirituales o divinas, a causa de los obstáculos y dificultades que en ellas se encuentran. Sentir desgano, aversión y disgusto por las obligaciones, es pecado capital.

PELÍCULA RECOMENDADA:
LA FIACA (1969) de Fernando Ayala con Norman Brisky y Norma Aleandro.
El prolífico realizador argentino Fernando Ayala (Fundador de “Aries Cinematográfica Argentina” junto a su inseparable coequiper Héctor Olivera, y director de películas como “Plata Dulce” y “El Jefe”) dirigió al siempre desopilante Norman Brisky y a una joven Norma Aleandro, en esta comedia sobre un empleado de oficina que un día decide rebelarse contra la rutina y quedarse en la cama para siempre. Para los argentinos, el Séptimo Pecado Capital tendría que llamarse Fiaca. Probablemente, el Pecado Nacional por excelencia.
Frase Célebre:
Néstor (Briski), abroquelado en su cama: “Tengo fiaca”

OTRAS OBRAS PEREZOSAS:
- PERDIDOS EN TOKIO (LOST IN TRASLATION, 2003) de Sofia Coppola con Scarlett Johansson y Bill Murray (OSCAR AL MEJOR GUIÓN)
Tal vez sea una forma muy vulgar de decirlo, pero no por eso deja de ser cierto, Scarlett y Bill se pasan toda la película al pedo. ¿Desidia? A montones. Pero también vacío, soledad, y por supuesto, pereza, mucha pereza. La hija del gran Francis se suma al clan de los OSCARS con esta película remolona por donde se la mire.


-GENERACIÓN X (REALITY BITES, 1994) de Ben Stiller con Winona Ryder, Ethan Hawke y Ben Stiller.
Cuando Stiller todavía no era Stiller y Winona todavía no era una cleptómana, ambos protagonizaron junto a Ethan Hawke esta comedia sobre post adolescentes que no saben que hacer con sus vidas. Si sentir desgano, aversión y disgusto por las obligaciones es pecado capital, entonces que estos muchachos se preparen para pasar una temporadita en el infierno.





Los 7 Pecados del Cinéfilo

Gula: Tenemos la capacidad de tragar una cantidad infinita de películas, ¿o acaso nadie se vio la trilogía del Señor de los Anillos en versión extendida, una detrás de la otra sin repetir y sin soplar?

Avaricia: Queremos tener la mayor colección de películas del mundo. Y no, nada de andar prestándolas, que después te las devuelven todas rayadas.

Envidia: Imposible disfrutar del estreno tan esperado si sabemos que el vecino ya la vio antes… ¡Y para colmo en el Preestreno! .

Lujuria: Deseamos poseer la colección definitiva de Star Wars en DVD, e impedidos financieramente de lograr tal menester, nos arrojamos al asalto y al robo de cualquier merchandising de la saga.

Ira: Queremos asesinar tanto a aquellos que se meten con Woody Allen, como a los infradotados que se creen graciosos cuando nos cuentan el final de una película.

Pereza: Nosotros podríamos hacer películas mil veces mejores que las que se estrenan cada semana. Pero es como decía Fatiga en “Los Muchachos de mi Barrio”: “Laburás, te cansás, ¿qué ganás?”.

Soberbia: Nos creemos que nadie sabe más de cine que nosotros. Algo que, por otra parte, es absolutamente cierto.

EL AÑO QUE VIVIMOS EN PELIGRO

Nostradamus: "In the City of God there will be a great thunder, Two brothers torn apart by Chaos, while the fortress endures, the great leader will succumb. The third big war will begin when the big city is burning" (Nostradamus 1654).

Traduccion: "En la ciudad de Dios habrá un gran trueno. Dos hermanos se destruirán por el caos, mientras la fortaleza dure, el gran líder sucumbirá. "La tercera gran guerra comenzará cuando la gran ciudad esté ardiendo".

12/09/01

El año que vivimos en peligro

Difícil escribir. O al menos hacerlo de buen humor. Imposible. Ayer discurría mi día en absoluta y tranquila ignorancia. Ni imaginaba, ¿acaso alguien sí podía?, la tragedia que estaba aconteciendo en ese preciso instante. Un mensaje en el contestador. Es Emilia, su voz tiembla, balbucea al borde del llanto, de la angustia. "¿Te enteraste lo de Nueva York, lo de las Twin Towers? Se cayeron, se cayeron" . La llamo y me da ocupado. ¿Pero de qué habla esta mujer, cómo que se cayeron las Twin Towers, está loca? Recuerdo que salió conmigo cuatro años y reflexiono. No me suena tan ilógico que haya perdido la razón. Me abalanzo sobre la televisión. Y entonces si lo veo. No, Emilia no está loca, claro que no. Es el mundo el que lo está. ¿Aviones de pasajeros kamikazes arrojándose sobre torres gigantescas, llenas de gente, de vida? ¿Es esto posible? Las Twin Towers derrumbándose, el Pentágono en llamas... Me acuerdo de “La Guerra de los Mundos”, de la parodia de Orson Welles sobre la historia de su tocayo H. G. ¿No será un broma, gigantesca sí, y de claro mal gusto pero broma estúpida al fin?. Si hace no tanto estuve allí sacando fotos. El humo se expande. Las imágenes se repiten en todos los canales. El llanto, la sangre, gente que salta de una muerte a otra. Y la imagen, asesina e inmortal. Tal vez la más trágica e increíble toma que se haya filmado. El avión y su parábola asesina. El estallido. Todo en vivo. En directo. América, el mundo occidental recibiendo un ataque al corazón y transmitiéndolo en vivo. Ni el guionista más aventurado se hubiera atrevido. Andrea llora a mi lado. Son lágrimas de sorpresa, de miedo, de dolor. Pienso en Pearl Harbor, ¿es comparable? Tal vez. Pero estaban en guerra. ¿Y esto no es acaso el comienzo de otra? Es un Bush, nefasto apellido, quien gobierna Estados Unidos en estos días. Más peligroso que mono con navaja. Bush con misiles. Su discurso llega, con retraso pero llega. "Lo pagarán". ¿Quiénes, los musulmanes, cuáles? No es sólo la tragedia del hoy, es el saber, el intuir lo que vendrá. Recuerdo la bomba de la AMIA, en Buenos Aires. Bien, esto son diez, cien AMIAS. Los países del oriente se apuran por desacreditarse, por enviar sus condolencias. Ni Palestina, ni Irán, ni Afganistán. ¿quiénes entonces, quiénes lo pagarán?
Todos. Todo el mundo. Es el comienzo del fin. ¿Suena trágico, verdad? Pero el ver las Torres Gemelas, o más bien, el ya no verlas, la gente corriendo por Broadway llena de sangre, de humo. Imaginar el número de víctimas. ¡Es Nueva York joder! Son los yanquis. ¿Alguien duda la tormenta que se avecina?
Lloverán misiles. Llegan imágenes inoportunas y cizañeras. Son palestinos, en Jerusalén, saltan, festejan. Los niños sonríen. El demonio americano está de rodillas. Claro, hace años que ellos no hacen más que recibir bombardeos, la tragedia propia, esas bombas americanas que llegan día por medio, pero claro, con menos difusión. Ahora no son ellos los que son bombardeados. Los otros, sus "enemigos", lo sufren en carne propia. Festejan como si hubieran ganado la Copa del Mundo. Jerusalén festeja la matanza. Vaya paradoja, la reina de todas. El anticristo se decidió a venir. Y lo hizo en forma de Boeing 747. La imagen se repite, una y otra vez. Y otra más. El impacto, el fuego, el derrumbe. El humo en la manzana. Ni la profecía más delirante. Sólo Nostradamus. Sólo él. Hoy el presente es una herida. Y el futuro duele. Habrá un antes y un después de este día. En la historia. No hay mérito alguno en la certeza. Por el significado, por el lugar, por la cantidad de víctimas, y sobre todo, por las seguras y temidas consecuencias, no es aventurado afirmar que vivimos la peor tragedia de los últimos cincuenta, sesenta años. Habrá investigaciones, análisis, que fue una rama del terrorismo, que fueron los talibanes. Lo cierto es que al menos cuatro aviones de pasajeros fueron tomados por terroristas y obligados a chocar contra objetivos muy claros. ¿Cómo protegerse ante esto? ¿Cómo preverlo? Si ni ellos pudieron, ni siquiera los norteamericanos. ¿Qué les queda a los demás? Es el socialismo que uno nunca hubiera querido. Somos todos iguales en la desgracia. Claro, también hablan las huellas de la historia.
Hiroshima, Nagasaki, Vietnam, Corea, hasta la Guerra del Golfo. Ningunos santos estos yanquis. Ni hablar de su promoción y apoyo sistemático a todos los gobiernos de facto en el resto de América en décadas pasadas. Apoyo con dinero, con tropas, con armas. ¿Cuántas muertes causó su política imperialista? Esto no es justificar lo injustificable. Es revisar un poco la historia reciente del siglo que acaba de irse. ¿Qué habrá sentido alguno de los sobrevivientes de la bomba atómica? ¿Es comparable? ¿Son hermanos ahora de quiénes lograron huir a tiempo de las Torres Gemelas? No creo que haya contradicción. ¿La hay en el dolor? Pero al ver una y otra vez las torres caer, no puedo dejar de pensar en las tragedias que uno acuña en la memoria.
Las antes nombradas, ¿y cuántas más? Demasiadas. El deseo es que este terrible punto de inflexión sirva de algo. Que no sea el comienzo de la venganza sino de la reflexión. Que no haya dos mundos. Ni tres. Sólo uno.
Que no empecemos a ver la sangre recién cuando ésta nos salte en la cara.
Por desgracia toda mi esperanza se desvanece al pensar en Don Bush. No creo que sus pensamientos coincidan con los míos. "Lo pagarán". Si al bombardearles Pearl Harbor no tardaron más que horas en mandar a bombardear Japón, ¿cuánto habrá que esperar para ver los Cazas americanos en acción? Ni siquiera se puede tratar de dilucidar entre el medio vaso lleno y el medio vacío. No cuando el vaso se ha roto. La Bestia está herida. ¿Relamerá sus heridas o descargará su furia ciega buscando revancha? Los días venideros traerán las respuestas. ¿Cuánto deberá pasar para subirse a un avión sin miedo, a un ascensor? Me acuerdo de Lennon, peleaba por un mundo en que gobiernen la paz y el amor. A él lo mataron, fue en Manhattan también. Más de 20 años han pasado. Y hoy, en este 2001 de ciencia ficción, "the dream is over", el odio y el terror han tomado el poder.


Mariano Gómez Carchak
mgomezcarchak@hotmail.com

viernes, 28 de noviembre de 2008

FACEBOOK RELOADED

Facebook reloaded

Internet es una herramienta poderosa. A través de la red se puede conseguir lo que a uno se le ocurra: hacer las compras, pagar los impuestos, y hasta encontrar nuestra media naranja. ¿Quién no oyó de alguien que conoció a su pareja chateando, o en una página de contactos o, incluso, jugando al tatetí on line? En los últimos tiempos ha ganado terreno una nueva modalidad internetiana. Quien desee reencontrarse con sus ex compañeros de la universidad, del colegio, del jardín y, ¿por qué no?, de la guardería, ya puede hacerlo. Y no es impedimento alguno haber perdido cualquier tipo de contacto con la persona a rastrear. Puede haberse mudado de casa, de país, o de continente. Puede haberse mudado de planeta sin avisarle a nadie. No importa. Facebook es la solución definitiva. Esta página de contactos y redes sociales, fue creada por un estudiante de Harvard que ni en el más delirante de sus sueños imaginó que, apenas un par de años después, más de 60 millones de personas se habrían enamorado de su idea. Se ha llegado a afirmar, sin que a nadie se le caiga la conexión por ello: primero fue la computadora personal, luego Windows, luego la Web, y hoy, la plataforma Facebook. Se podría aseverar que en Buenos Aires hoy existe una fiebre facebookística sin parangones. Ir a un bar o a un restaurante un fin de semana por la noche, y pretender charlar o llamar la atención del mozo, sin utilizar un megáfono o un arco y una flecha es una utopía. No existe lugar donde no se esté concretando un feliz reencuentro estudiantil. Una orquesta de carcajadas, llanto, gritos desaforados, abrazos múltiples, anécdotas narradas con un desaforo inverosímil, deleitará nuestra velada aun cuando hayamos puesto nuestra mesa dentro del baño del local. Tampoco será sencillo conciliar el sueño por la noche, cuando al cerrar los ojos, advirtamos que en nuestras retinas quedaron grabados los 78.957 flashes, que provocaron 37 cámaras digitales disparando a ritmo sostenido. “¡¡Estás igual!! “En tercer grado, yo gustaba de vos”. “Decime, ¿por qué nunca me invistaste a jugar a tu casa?”. Son algunos de los hits que más suenan hoy en las calles porteñas. Es como si el mundo virtual se hubiera comido al mundo real. Argentina ha dejado de pertenecer al Tercer Mundo. Desde hoy, y para siempre, Argentina pertenece al Mundo Facebook. ¿Y Ud., en qué mundo vive? ¿Qué espera para crear su perfil? Yo, por mi parte, ya me contacté con mis compañeritos de sala de 3, y este sábado a la noche reventaremos la pizzería del barrio con los hits de Carozo y Narizota, Patolandia y Titanes en el Ring. Si no puedes vencerlos…



Octubre 2008

RABIA

Más rápido. No puedo parar ahora. Aunque mi cuerpo parece decir basta. Tengo que ir. Llegar. Tengo que llegar. O será demasiado tarde. Juan, está solo. En casa, desprotegido. Más rápido. Tengo que correr más rápido. O ellos llegarán antes y entonces… ¡No! Rápido, rápido. El no sabe lo que pasa. Estará jugando con su computadora, o sus juguetes, lo mismo da. Igual de indefenso. No. No van a detenerme. Malditos. Veo el caos rodeándome a cada paso. Veo perros luchando con sus amos. Hombres luchando con sus perros. Matanzas. Ataques salvajes, sangre, terror. La sangre humana y la animal desparramándose por la calle. Juan. Estoy tan seguro de su soledad. Rápido, más rápido. Mi cuerpo se resiste pero algo en mi interior me obliga, renueva mis fuerzas. No falta mucho. Su cara alegre al verme llegar, sus brazos extendidos hacia mí. Puedo verlo ya. Con un salto logro esquivar a un perro que, de tan entretenido con el cuerpo inerte de su amo, apenas si repara en mi presencia. La muerte en un mordisco. El llamado de la selva. El llamado de la carne. Gritos. Aullidos. Llantos. Las calles se tiñen de un rojo trágico. Adivino el color. Juan. Su nombre se apodera de mí. Sé que ellos van por él. Debo impedirlo. Llegar antes que... Un último esfuerzo. Allí, en la esquina, ya casi estoy. El cuerpo de la hermana de Juan descansa en la vereda. Un río de sangre mana de su cuello y se pierde en una alcantarilla. Su intento ha resultado tan inútil como su corta vida. La puerta de la casa. Sí, aun no han llegado. He sido el más veloz. En la ventana, alcanzo a ver a Juan. En la calle, Juan alcanza a verme a mí. Feliz, corre a abrirme la puerta. Qué suerte, al menos para él todo acabará muy pronto.

ENTRELÍNEAS

El papel. Blanco. Llamándome el papel. Vacío. Sólo líneas, flacas, casi raquíticas y caprichosas. Interminables hileras, prolongadas, huecas. Produce un fuerte mareo el mirar hacia abajo y verlas caer sin cesar, infinitas, una a una. Esperando. Repitiéndose, inacabables, famélicas, empecinadas en ser, en estar, en haber sido víctimas de mi falta de ingenio, de mi siempre llegada tarde. Huecos trazos que cruzan el margen de mi desdicha. ¿Qué esperan allí abajo? Paralelas. ¿Piensan que no intenté? Es harto difícil pelear con uno mismo. Y quedar de pie. Siguen allí. Aguardando. Generando una expectativa inútil. Sólo saben pedir. Yo escucho sus murmullos de insatisfacción. No puedo hacer otra cosa más que oírlos. Me atraviesan de lado a lado. Imposible concentrarse, continuar. Claro, como si a mí me gustara estar así. Paralizado. Insisten. Existen. Y no puedo enfrentarlas. No, el llanto no sirve. No borra nada. Si hasta me parece que se divierten con la situación. ¡Se ríen de mí! Debo alejarme, me hacen mal. ¡Estúpidas! Pero no, ¿cómo vivir sin ellas? ¿Y con ellas? Dios. El infierno tan temido. Pesadillas de papel vacío. Corro por una gigante e interminable hoja en blanco. Cruzado por líneas, flotando al margen. Dándome vuelta en las páginas. Sudo tinta por mis poros. Me diluyo. Riego. Manchas. Ínfima, pequeña manchita. Soy. Insignificante ausencia que de a poco se seca. Y solo quedo. Y sólo queda un... Punto

CURSIVA MORTAL

A veces uno se ve obligado a enfrentarse con su pasado. Y no porque el analista nos clave una pipa en la nuca esperando confesión. Nuestra historia, los recuerdos, el background que nos rellena cual gomaespuma, puede fugarse como si no fuéramos más que un almohadón viejo y deshilachado. En mi caso, bastó apenas un trámite en una escribanía para que me subiera al Delorean con Michael Fox y viajara sin escalas a mi propia infancia. Para ser sinceros, no fue necesario un coche cargado de plutonio, ni ninguna máquina pergeñada por H. G. Wells, para realizar mi travesía. Sólo el pedido de la secretaria para que rellenara el formulario en letra cursiva. Mi primera reacción fue observarla como si lo que me estuviera pidiendo era que escribiera en jeringozo. De hecho, cerca estuve de escribir mis respuestas en esa jerga. Hubiera resultado más fácil, sin dudas. Al terminar la primaria, odiaba tanto mi letra cursiva, que me perjuré no volver a incurrir en semejantes garabatos nunca más, y fui acogido en la uniformidad de la letra imprenta, tanto en mayúscula como en minúscula. Con el tiempo vino la máquina de escribir, y poco después llegaron las computadoras. Con lo cual, empuñar cualquier tipo de lápiz o birome pasó a ser algo casi ajeno, fuera de moda incluso. Y ahí estaba otra vez, enfrentándome a aquella letra cursiva que había aterrado a cuanto renglón de cuaderno Gloria había tenido debajo. No es justo, pensé. Y pensé en imprenta, porque hasta a ese nivel había llegado mi odio y temor a la maldita letra cursiva. ¿Otra vez vos? Otra vez el delantal manchado de tinta, el papel secante, los cartuchos pinchados de la 303. Otra vez mi letra de tic nervioso, de pis en la cama, de … ¡Basta! No podía ser tan difícil. Tenía que terminar de una vez con todo eso, por una cuestión de orgullo, y sobre todo porque la secretaria, a esas alturas, ya me miraba como si efectivamente tuviera puesto un delantal manchado de tinta, y aún peor, como si un enorme charco de pis estuviera saliendo debajo de mí. Algo que, por otra parte, no estaba muy lejos de concretarse. Tardando ocho veces más de lo normal, creí sortear con éxito la maldición cursiva. Mi letra no distaba mucho de ser la misma que usaba en segundo grado. Hasta podría decir que era como la de preescolar, si hubiera sabido escribir para ese entonces. Pero, y aun con pasos de lisiado famélico, había llegado al final. Apenas me faltaba escribir el apellido de mi madre. Una ñoñera, una pavadita de nada. ¡Un mal nacido apellido ruso judío terminado en la letra K! Y no es que tenga nada en contra de los judíos, ni de los rusos, ni siquiera era algo personal con los Kirchner. El problema era no tener ni la menor idea de cómo se escribía la letra K en el bendito lenguaje cursivo. Lo intenté, una y otra vez, en mi mano, en la mesa, y hasta habría seguido intentando en las paredes sino hubiera tenido la plena seguridad de terminar en la cárcel o en un cotolengo. Era así, para arriba, y después con una pancita. No, así no. Era como una ele que luego hacía un firulete y… No, ¡así era la clave de sol! Imposible. Rendido, entregado, hincado ante mi derrota, me acerqué hasta la secretaria, arrojé la hoja en su escritorio, y me alejé rezando que no me pusiera un 0. Al menos, en casa de mi mamá, y para bañar mis penas, me esperaba una leche con vainillas.


Setiembre 2008